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Londres (I): Broadway Market y Brick Lane

Un artículo de Albertiño

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Londres (I)

Broadway Market y Brick Lane

Conviven en esta ciudad hasta cuatro Londres distintos, como poco. El “posh-pijo”, con High Park por arriba y por abajo, Notting Hill, Marble Arch, Chelsea, Knightsbridge y South Kensington. El burgués, Bloomsbury, Holborn e hijuelas. El tecnológico-financiero con la City al frente ¿Bishop Gate, quizás?. Y el trendy del que vamos a hablar, el que se alimenta de modernez constante y que se sitúa a partir de Shoreritch Road hacia el este hasta Bethnal Green, y por el Norte llega hasta Dalston y Hoxton. Sin entrar en consideraciones hacia el Sur (Peckham…), no hay modernidad que se considere como tal si no se sitúa al Este,

Tras este apunte, lo primero será orientarnos para saber por dónde nos movemos. Estamos entre Hoxton y Shoreditch, barrios del Este y cuyos nombres mucha gente utiliza indistintamente para mencionar la zona entre la estación de metro de Old Street y el barrio de Brick Lane. Hoxton se identifica con la zona situada al norte de Old St, hacia Kingsland Road. Y Shoreditch se corresponde con las calles ubicadas al sur, que van hacia el este hasta Brick Lane. Y en esta zona nos acercamos a los dos mercados más especiales de todos los que conviven en la ciudad,

Broadway Market

Un poco más al norte de la estación de tren mencionada, a la altura del parque de London Fields (Hackney), hay una dirección maomeno secreta que es una joya para londinenses y turistas que no vayan de tal cosa. La calle Broadway Market Street es una calle de postal, que los sábados cambia su aspecto tranquilo para convertirse en uno de los mercados más punteros de la ciudad, que reúne en apenas 200 metros un mix de creadores, emprendedores, habitantes del Este de varias generaciones y en general a todos los amantes de las cosas hechas con cuidado. Durante años la calle acogió un mercado de frutas y verduras y en 2004 fue reemplazado por un mercado de comida que se ha convertido en un paraíso de la cocina callejera (tendencia imparable en la ciudad y que contagia también a varios países),

Olvídate de Notting Hill, de Camden Town y de Covent Garden. Eres más guay y el plan del sábado es ir a Broadway Market. ¿Por qué? Porque es orgánico, es cool, es hipster y es uno de los destinos de alterne preferidos por el moderneo local los fines de semana.

El mercado funciona los sábados de 0900 a 1700h. Puestos de ensaladas, de quesos franceses o italianos, de embutidos españoles, de cocina caribeña, vietnamita; carne orgánica, fruta fresca, un plato de risotto de setas, pestos multicolor, mermeladas bretonas, aceites de oliva de distintas procedencias. Platos de casi todo el mundo a precios populares. Deliciosos olores se superponen al pasear entre los puestos al ritmo suave de un guitarrista que toca en una esquina acompañando la poderosa voz de una frágil chica. El ambiente tiene algo de poblado folk pasado por un filtro retro de Instagram, pero en las refinadas mochilas que se ven (Sandqvist, Thule, Herschel…..) sólo hay MacBooks Air y ni rastro de pico y pala en busca de minas de oro,

En esta calle el aire que se respira es todo lo hipster, gafapastero o moderno que se quiera, pero en ningún caso superficial. Como decía antes, tanto la oferta como el público son honestos y no hay atisbo de tontería. Un ambiente de mercado con vena gourmet, productos de la campiña inglesa y con el sello de “hecho en casa”, artesanía textil o arte local,

Además de puestos ambulantes, también hay comercios. Alguna librería, tiendas delic o vinotecas, y cafeterías pobladas por la mayor concentración de belleza vista hasta la fecha: mujeres, hombres, niños y mascotas. Todos sacados de alguna sesión fotográfica, sin excepción; sobre todo por las mezclas que aquí se ven: parejas de asiática y negro, de nórdico y latina….. acompañados por niños de catálogo de Benetton. También hay espacio para solitarios barbudos concentrados en su ordenador portátil que degustan y conocen toditas las variedades de cafés y su trazabilidad, interesándose por el tipo de grano que se toman y además por cuánto daño ha hecho al planeta hasta llegar a su taza. Preocupaciones del mundo moderno,

De entre la oferta que habita la calle, mencionar una pequeña librería llamada Donlon Books (nº75). No está poblada de superventas sino que ofrece una selección de publicaciones minoritarias y escasas, fotografía de barrios londinenses, fanzines de los ’70, literatura LGTB, erótica, música, moda……… todo llegado de editoriales independientes. Enfrente de la librería, un pub que es el complemento perfecto para ojear alguna revista recién comprada en Donlon. El Cat & Mutton (nº76) tiene una buena provisión de cervezas artesanales elaboradas de manera local suficientes para dignificar el aperitivo,

Si tras doce o trece pintas se acerca el momento de picar algo, una pescadería es buena opción para ir abriendo el apetito. Es rarísimo ver pescaderías en Londres, por lo que encontrar Fin and Flounder (nº71) con varias cajas de ostras recibiendo al paseante es una alegría. Según tamaño y procedencia, es posible tomar buenas piezas recién abiertas y fresquísimas, al natural o jaleadas con tabasco, pimienta negra…..

Bajando la calle, las cafeterías –tan cuidadas como el público que las llena- se alternan con negocios curiosos como Hill & Szrok (nº 60), que abre toda la semana. Una carnicería selecta que despacha carne criada en granjas orgánicas de Inglaterra. Lo curioso del local es que de día funciona como tal negocio y de noche limpia su mesa de trabajo para convertirse en un restaurante. Un concepto de tienda-con-cocina transportado desde la Edad Media al siglo XXI,

Las propuestas recién llegadas a la calle conviven puerta con puerta con negocios tradicionales como la modesta barbería Gents Hair Stylist (nº 54), escenario donde un cliente es degollado al principio de la película Promesas del Este de David Cronenberg…… pero antes de comprobar si nos sucederá a nosotros lo mismo, mejor optar por algo menos extremo: probar los pie&mash en F. Cook (nº 9),

La casa de los ‘english pies’ abrió en 1862 y lleva en esta ubicación desde 1900. El pie&mash (pastel de carne y puré de patata) ha sido desde el siglo XIX la comida obrera en Londres, sobre todo en el Este de la ciudad. Fue perdiendo fuerza hasta que de nuevo esta zona vuelve a estar de moda y la tradición se abraza como la nueva modernidad. F. Cooke es una cantina abierta a la calle por grandes ventanales y una puerta que nunca se cierra. La decoración se completa con azulejos blancos, barra de estaño, bancos corridos de madera, mesas de mármol y una banda sonora de radio que se quedó en 1.976,

La clientela se compone de trabajadores, gente mayor del barrio y modernos que se acercan a tomar los pasteles que, según la leyenda, se elaboran con carne humana (el secretismo de los propietarios acerca de la receta ayuda a mantener el misterio). Sea como fuere, los pasteles están para repetir. Se sirven con salsa verde de perejil llamada liquor (aunque no lleva alcohol) y puré de patatas. No hay más variedad culinaria que pasteles de carne –existe opción vegetal también- o un guiso de anguilas picantes en su propia gelatina. Para beber, agua o refrescos y ya. Ni ofrecen ni pidas otra cosa. Singular, auténtico y económico,

Brick Lane, puritito Shoreditch

Tras la inmersión moderna del sábado en Broadway Market, el domingo hay que ir a Brick Lane. La confluencia de calles que forman Bethnal Green/ Redchurch Street/Brick Lane es buen punto de partida para enfilar esta última y empezar desde el primer metro de calle a disfrutar del día. Puritito Shoreditch.

El barrio de Brick Lane es un no parar de tienda moderna aquí y puesto posturero allí. Entremedias, un barrio mestizo de casas de a tres alturas y ladrillo industrioso que huele a curry picante y café,

En el discurrir de la calle encontramos un poco de todo: cafeterías que se desperezan tarde –los modernos no madrugan- como Cereal Killer, en la que tomar un tazón de cereales con alguno de los cuatromil tipos de leche que tienen. Protagonista de una de las escenas más famosas contra la gentrificación de barrios modestos que se vivió hace unos años, ahora todo es tranquilidad lo que se respira en este local, lleno a todas horas,

El mercado dominguero ocupa la calle Brick Lane y las calles cercanas, llenas de tiendas con potenciales clientes buscando lo más moderno, la verdadera novedad que reside en objetos y prendas de hace 25 años como poco. Hay outlets de todo y para todos: desde la tienda Rokit, con ropa de principios de los ’90, hasta The Boiler House Food Hall, con sus 30 puestos de comidas del mundo o cupcakes que parecen formar parte del decorado. Tampoco las grandes marcas se quieren perder este escenario, y aquí están: All Saints –tienda y outlet-, Nike y sus grandes grafitis, Abercrombie…. todas con dj’s que disparan música tecnoclub de a 5 de la mañana pero al mediodía y frente a un público que bebe, come o simplemente mira para todo. El discurrir dominguero se anima……,

Y más y más propuestas, como las tiendas alternativas que ocupan locales a dos alturas y que funcionan como galerías de arte o venden camisetas estampadas sólo el domingo (porque el resto de la semana están cerradas). Todo sucede al mismo tiempo, como si viviésemos en distintos escenarios a la vez: mientras alguien revuelve en un puesto de bisutería artesana y objetos antiguos con algo especial, otra persona prueba gafas de sol XXXXL tomando algo de bollería francesa y un grupo más allá almuerza meneándose al ritmo de la música en las zonas comunes habilitadas con cocina callejera (la de verdad, la que no es de atrezzo),

Según la calle por la que camines, se pasa de una calle tranquila y apacible a estar en los Sanfermines: multitud de gente miroteando cachivaches de todo tipo que alguien vende porque no los quiere en casa, camisas hawaianas de viscosa, cazadoras de piel de todos los colores imaginables. Una oferta de productos variopinta y demandada por un público moderno ataviado con gafas de colores, pañoletas imposibles o ropa de apariencia discreta pero que en realidad es de última hornada. Es difícil de comentar tanta mezcla social, vital y estética como la que se ve en un barrio que nació como mercado de frutas y verduras y que ahora está en el punto de mira de cuanta modernidad haya. En una ciudad como esta que se alimenta de novedades constantemente, aquí conviven de manera sencilla vecinos musulmanes con los “invasores” actuales armados de microshorts, chaquetas de camuflaje y piercings hasta en el pasaporte,

Partiendo de esta calle, hay una pequeña división entre mercado de comida+ropa y otro de puestos variados y trastos de todo tipo y condición. Además, algún edificio industrial con patio interior como The Old Truman Brewery, donde encontrar tiendas independientes, programación de conciertos, diseñadores emergentes a precio de Chanel y tatuados que venden ropa vintage o discos conocidos por el 1% de la población como mucho. Es este tipo de edificios industriales el que marca la parte más histórica del barrio y del mercado: hay construcciones de los siglos XVIII y XIX e incluso alguna casa despistada con aire victoriano, no muy común en esta parte de la ciudad,

Cuanto más abajo vayamos y más nos acerquemos al reconvertido y vanguardista mercado de Spitafields, más homogéneo se vuelve el escenario y la oferta que encontraremos, incluída la culinaria: propuestas internacionales como a Taberna do Mercado (tapas o petiscos portugueses) o alguna de cocina británica actual como St John Bread & Wine marcan nuestro regreso hacia el punto de partida,

Partiendo de esta calle, hay una pequeña división entre mercado de comida+ropa y otro de puestos variados y trastos de todo tipo y condición. Además, algún edificio industrial con patio interior como The Old Truman Brewery, donde encontrar tiendas independientes, programación de conciertos, diseñadores emergentes a precio de Chanel y tatuados que venden ropa vintage o discos conocidos por el 1% de la población como mucho. Es este tipo de edificios industriales el que marca la parte más histórica del barrio y del mercado: hay construcciones de los siglos XVIII y XIX e incluso alguna casa despistada con aire victoriano, no muy común en esta parte de la ciudad,

Cuanto más abajo vayamos y más nos acerquemos al reconvertido y vanguardista mercado de Spitafields, más homogéneo se vuelve el escenario y la oferta que encontraremos, incluída la culinaria: propuestas internacionales como a Taberna do Mercado (tapas o petiscos portugueses) o alguna de cocina británica actual como St John Bread & Wine marcan nuestro regreso hacia el punto de partida,

Y si tanto mirar y remirar provoca apetito, Franze & Evans lo calmará a base de ensaladas variadas, coloristas y ricas tartas saladas y dulces, cafés, infusiones y agua mineral de muchas más clases de lo que nuestra sed necesitará un miércoles cualquiera,

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