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¡Bilboom!!

Un artículo de Albertiño

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Esta ciudad sale, come, bebe y lo disfruta. Invierte en estilo, invierte en gastronomía. Y se nota. Son curiosos, conocen, prueban, aprenden, arriesgan, ganan y pierden. Más que un placer de la vida, es algo cultural. La profunda transformación de la ciudad dejando atrás la imagen gris e industrial, una importante dinamización de barrios, calles, negocios….., dan como resultado que tras años de dominio guipuzcoano, son ahora los vizcaínos los que parecen tomar el relevo en la cosa del comer y beber,

Entre las propuestas eléctricas, esas que hacen saltar txispas y a veces la banca, vamos con algunas pistas –no sólo gastronómicas- que dibujan un paisaje definitorio de este Bilbao 2017. Espacialmente son El Ensanche y Bilbao La Vieja las zonas que vertebran el conjunto de propuestas a comentar,

Trimmer - No sin mi barba

Trimmer

Local que incluye café, moda, decoración, revistas y cosmética. Dos socios muy viajeros ofrecen un modelo de negocio que incluye marcas pequeñas (Masscob, Universal Works, Pendleton o ropa interior de Hemen), mantas de la América profunda tejidas a mano o cosmética masculina y femenina. A la vez, repostería casera y muy buen café,

Trimmer

Colón de Larreategui 35, Telf.- 946.941.135

Trimmer - No sin mi barba
Trimmer - No sin mi barba

 

 

La Viña del Ensanche

De lo mejorcito en pintxos de la ciudad. Barra sólida y armada con una oferta que se renueva al momento, con bocados todos ricos, todos apetecibles. Personal atento, rápido, amable y (además) guapo. Hasta la bandera día sí día también. Destino ideal donde dar con los huesos tras un paseo Guggenheim adelante. Un caldo y una gilda aquí ayudan a ver el mundo de otra manera,

La Viña del Ensanche

Diputazio Kalea 10, Bilbao, Telf.- 944.155.615

www.lavinadelensanche.com/es/

La Viña del Ensanche - No sin mi barba

 

 

Belaza Gallery

Al ladito de la Alhóndiga (ahora Azkuna Zentroa, la antigua alhóndiga rehabilitada por Philippe Starck) se encuentra esta tienda y galería donde encontrar la más mona de las zapatillas Adidas, un vestido con ese “algo más” o la última visión fotográfica de la ciudad. Selección de productos y trato muy cuidados,

Belaza Gallery

Plaza Arrikibar 5, Telf.- 944.106.275

www.belazagallery.com/
Belaza Gallery

La Ribera y Bilbao La Vieja

Más que Bilbao, ¡Bilboom!!. Esa es la expresión que mejor define y ajusta lo que se vive, en una de las zonas más antiguas y olvidadas de la ciudad,
La ría camina hacia el mar y separa dos mundos, el industrial (margen izquierda) y el burgués (margen derecha). Lo mismito pasa con el Casco Viejo y la otra orilla –La Vieja- parte mucho menos conocida y aún menos explotada. Desde hace unos años, esta zona despierta lentamente a golpe de modernidad y titulitis (la obsesión de nombrarlo todo) llamándole de cualquier manera a este barrio con tal de que suene rompedor, desde Soho bilbaíno a Jisterismo vasco. En fin,
Aquí las etiquetas dan risa, por eso nos olvidamos de nombres y abrazamos la realidad actual. ¿Qué encontramos aquí? Una zona viva y cambiante. Locales como Perro Chico, Txinpum, Mina, el28 (del que hablaremos otro día), las calles San Francisco, Marzana, la Ribera……………, vida diaria breada a golpe de vermú, menú(ses) del día, conciertos los fines de semana, estrellas Michelín y el mejor mercado de la ciudad,

La Ribera y Bilbao La Vieja

 

 

Mercado de la Ribera

El mercado de Bilbaodetodalavida se sometió a una reforma no hace demasiado tiempo que lo volvió luminoso y diáfano. Mantiene una convivencia de hecho entre puestos tradicionales (muy buenos los de carnes) con una zona de bares donde poder picar, siguiendo la estela de otras ciudades pero con la diferencia que aquí sigue primando una oferta con identidad propia: un festival de pintxos que apabulla y que anima a probar y rematar comprando de todo en los puestos vecinos,

Mercado de Bilbao

Calle Ribera, Casco Viejo

Mercado de la Ribera

Mina

Un antiguo almacén situado sobre una vieja mina en la misma orilla de la ría, enfrente del mercado de La Ribera. Piedra en las paredes y madera en las vigas vistas consiguen un espacio acogedor y moderno, con ventanales volcados en el agua,
Mina
Vértigo de barra y de taburetes. Literalmente, un ejército moviéndose indistintamente entre cocina y sala atendiendo las poquitas mesas y la apretada barra, barra de moda, un mirador al espectáculo culinario que ofician. Equipo joven (llámale trendi, es un decir) y con potente músculo culinario. Combinaciones chocantes, pases de espectáculo y ni rastro de elementos burgueses. Producto tradicional y desarrollo que mira a oriente como línea argumental. Una cocina llena de contrastes, compleja y arriesgada, de buena base, con aromas potentes y sabores intensos. Mucho trabajo y precisión de fondos y caldos. Txangurro desmayado en emulsión de yema de huevo. Berenjena confitada, casi lacada, en un caldo concentrado de té rojo y tartar de gamba blanca. Ostra Gillardeau compleja, vestida de cítricos y ebria de ginebra. Carré de cochinillo y merluza de pintxo que comparten verduras de caserío. Simpleza sofisticada. Calamar (begihaundi) a modo de risotto, cortado en pequeños dados casi crudos con toques picantes y ácidos. Mar 2017: ginebra, lima, hielo, helado, enebro…, colisionando con una crème brûlèe de azafrán, pera y amaretto. Optimismo, diversión y un punto añadido de extravagancia,
Mina
La estrella Michelín que luce el restaurante hace que entre en circuítos internacionales de gastronomía y esto pasa factura (y de qué manera) en la bebida. De tan imposible de precio caminan los vinos que rozan el absurdo. Vale que en su mayoría son tiradas limitadas de (muy) pequeño productor, pero los márgenes que zurran no son de este mundo, el que va de Pirineos para acá al menos. La cuenta se pone en la estratosfera sólo con el aperitivo: una copa de manzanilla –Maruja pasada, de la bodega Juan Piñero- a 10 euros no tiene nombre. Suma y sigue. Para todo lo demás, una cocina formal vestida de informalidad, inquieta y divertida,
Mina
Apuntar eso sí en el tema-vinos una verdadera curiosidad: Malus Mama. Del pueblo de Astigarraga (Guipúzcoa), una sidra dulce de autor fortalecida en barrica al modo y manera de los Riojas de añada, con la que salir al paso de cualquier plato de carne como si tal cosa,
Mina

Mina

Martzana Kaia s/n, Bilbao, Teléfono: 944.795.938
www.restaurantemina.es

 

 

Txinpum

El Txinpum, primohermano de Mina. O casi su hermano pequeño, con una carta de vinos de pequeño productor, biodinámicos, vermu(ses) y cerveza artesanal. Un pequeño txoco gamberro que cambia cada tanto-poco su oferta (es posible probarlo todo por copas) en un espacio apretado, tan de moda últimamente. Que si está flojo de parroquia vale, pero si está em-petao ni respiras. Se encuentra casi puerta con puerta con Mina, en la zona más viva de la ciudad cruzando el puente de la Ribera. Con buen tiempo tiene una de las terrazas con mejores vistas a la ría, al mundo entero vaya (!). La creatividad definitivamente está en los bares, y aquí se reinventan arriesgándolo todo en cada apuesta: comprando ediciones anecdóticas, series limitadas, cosechas que están por llegar o vinos que son flor de un día y que jamás se volverán a producir. También hay posibilidad de picoteo para acompañar a la bebida, que es la protagonista absoluta del local. Muy curioso y recomendable dejarse aconsejar por el personal que aquí reside,
Txinpum

Txinpum

Martzana Kaia 14, Bilbao

 

 

Marzana y Perro Chico

Marzana
Situados justo en la parte de arriba del muelle Marzana, son dos paradas indispensables. Entre uno y otro, la plaza Marzana (como digo, encima del muelle) es el centro del moderneo en el barrio. Vistas a la ría y al mercado, con unas escaleras de piedra que de repente ofrecen la imagen más nueva de la parte más vieja,
Marzana y Perro Chico
Y eso mismo le pasa a los dos locales, que de tan de-siempre se vuelven la esencia de la modernidad. Marzana y sus azulejos blancos. Perro Chico mantiene sus azulejos azules, con un lavado de cara en el local que no daña la retina sino que ofrece una visión y un espacio acogedor donde disfrutar la carta con pescados clásicos y moderneces llegadas de otras esquinas tipo pakoras, arepas o currys, acomodando estilo y combinatorias, buscando la singularidad a través de productos y cocina viajera de aquí y de allá,
Marzana y Perro Chico
Sea como sea, un mediodía de sábado se puede dignificar mucho tomando un vino –o siete- en el Marzana y rematar comiendo en el restaurante vecino,

Bar Marzana

Martzana Kalea 16

Perro Chico

Arechaga Kalea 2 Telf.- 946.402.665

Bilboom

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