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Seis barbudos

Por Alberto De Francisco

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Aunque el título de entrada pueda dar a entender que vamos a hablar de la tripulación del “Nosinmibarba”, en realidad, se trata de un cuento infantil que tiene en común con todos nosotros precisamente eso, sus barbas.


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[blockquote]“Seis barbudos entraron en una panadería. El panadero se cayó del susto. Los clientes estaban aterrorizados. ¡Aquellos barbudos no podían buscar nada bueno!…”[/blockquote]

Así empieza la obra de Mar Pavón, que además de cuento, es un claro ejemplo, dirigido a pequeños y mayores, de que en muchos casos, las apariencias engañan. Y es que nuestros barbudos, los de la historia, entran en una panadería sí, pero también en una pastelería, en una carnicería, en una librería y hasta en una juguetería y en todas ellas el efecto sobre los clientes es idéntico: miedo por el aspecto de los personajes, pero también una cierta desconfianza.


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¿Y tú? ¿qué harías si de repente te toparas por la calle con seis barbudos vestidos de negro y con aspecto desaliñado? ¿Te desmayarías como le pasó al panadero, a la carnicera, y a todos los que en el cuento se dejaron impresionar por el aspecto físico de nuestros peludos amigos?

A medida que vamos pasando las páginas, la historia y hasta los personajes van abandonando su imagen fría, oscura y un pelín siniestra y todo se va llenando de color y de luz, pero eso mejor lo dejamos, que no hay nada más feo en esta vida que contar el final de los cuentos.


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La propia autora reconoce que con esta historia ha pretendido concienciar a los más chiquitines de que no es bueno, en términos generales, dejarse guiar por las meras apariencias, aunque a los mayores nos encante repetir una y otra vez eso de que “la primera impresión es la que cuenta”.

Mar reconoce que no deja de ser paradójico que lo que en su cuento era causa de miedo y desconfianza, desde siempre ha sido un signo de sabiduría, sensatez y madurez y así, pese a la inicial reticencia por parte del niño protagonista,  comprueba éste finalmente que “las barbas de sus amigos le hacían cosquillas cada vez que….le daban un beso”.

Las ilustraciones del genial Vitali Konstantinov y sus juegos de sombras, oscuridades y finalmente luces y colores son perfectos para invitarnos a participar en un ambiente, que lejos de aterrador, como pudiera parecer en un principio, se convierte en una gran fiesta con toques bávaros, donde no pueden faltar el “Schuhplattler” -la danza tradicional de la zona-, o el “Lederhose”, como prenda típica masculina de la región alemana.


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Hablamos con la autora, que nos atiende con una amabilidad exquisita y, si sus historias enganchan, su forma de expresarse frente a nuestras preguntas invita a adentrarse en un mundo mágico y fascinante que está ahí, ante nuestros ojos y que como ella dice, ¡ojalá nos acompañe siempre!

Mar, ¿qué te inspiró para crear “Seis barbudos”?

Me suele suceder casi siempre algo curioso: cuando empiezo un cuento nuevo, busco, ante todo, romper esquemas. En este caso, sabía que si el aspecto de los protagonistas era particularmente llamativo presentando una estética que antaño hubiera resultado de lo más normal, pero desvirtuada por diferentes motivos en los tiempos que corren, iba a dar en el blanco. Y precisamente eso fue lo que me inspiró: las muchísimas barbas que, con demasiada frecuencia, asociamos hoy en día a perfiles delictivos.

Me viene a la cabeza una cola de niños y niñas esperando a entregarle sus cartas a otros barbudos como Papá Noel o los Reyes Magos y más de uno no se atreve ni a acercarse. Desde el punto de vista de tus pequeños lectores ¿qué hay de cierto en esa primera impresión al toparse de frente con un “barbapeludo”?

Está claro que, por suerte o por desgracia, la primera impresión es la que muchas veces nos anima a seguir o, por el contrario, nos hace retroceder. Pero, claro, aquí estamos hablando de niños pequeños que, de repente, se ven solos, o casi, junto a unos estrafalarios personajes de largos ropajes y aún más largas barbas. Evidentemente, el temor se apodera de los pequeños, porque no acaban de asimilar esas identidades que, para empezar, les hemos presentado como mágicas, y lo mágico está muy bien que te lo expliquen, leerlo en un libro, verlo en la tele o en el cine, imaginarlo, pero… ¿vivirlo a los 3 o 4 años de edad? ¡Esa es otra historia, je je!

El hecho de mantener un contacto tan intenso con el mágico mundo infantil, conocer sus gustos, sus reacciones, sus miedos, pero también su espontaneidad, su inocencia… ¿hace que resulte más natural y auténtico que el mundo de los mayores?

Esta es otra magia distinta a la anterior y con la que yo me quedo sin reservas. De hecho, creo que la verdad más auténtica de las cosas la tienen los niños, porque en ellos no hay dobleces y, por tanto, sus juicios de valores son 100% honestos y, lo que es mejor, abarcan fascinantes matices que a los mayores a menudo se nos escapan porque con la edad nos hemos ido cerrando en nosotros mismos y nuestras circunstancias. Os cuento un ejemplo significativo: de camino al colegio jugaba al veo veo con mi hija, que entonces tenía 4 años. Yo no lograba adivinar lo que ella veía, que, según me decía, era de todos los colores. A mí, aparte del arco iris, no se me ocurría nada. Finalmente me rendí y ella, resplandeciente, me dio la solución: “¡Es el mundo, mamá! ¿Es que no lo ves? ¡Si lo tienes delante!”

Pues eso: ¡que la magia de la infancia nos acompañe siempre!

Gracias Mar, tenemos suerte, pequeños y grandes, de tenerte cerca para que nos recuerdes que necesitamos a diario esa magia que no está tan lejos. Gracias por tu arte y ahora además, por tu cercanía y tu cariño.

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Ficha técnica
“Seis Barbudos” es un cuento escrito por Mar Pavón e ilustrado por Vitali Konstantinov, en octubre de 2012.
OQO Editora.
ISBN 978-84-9871-422-7.
40 páginas.

Formato: 25×23 cm.
Encuadernación en cartoné.

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